La vocación en la educación es lo primero

18 octubre, 2018
La vocación en la educación es lo primero

Una gran cantidad de plazas para profesores de primaria y secundaria han sido el detonante para que la fiebre de las oposiciones suba de nuevo. Y esto es totalmente lógico, ya que desde que apareció en escena la crisis no se han convocado suficientes plazas para suplir a los profesores que se jubilaban, o para descargar de horas a otros profesores.

Esto parecerá una tontería, pero no es así, ya que los profesores (pese a que pueda parecer lo contrario) tienen una tarea que va más allá de la de un simple trabajo. La tarea de enseñar es una cuestión compleja, que depende de la motivación, y si no se puede trabajar en condiciones en las que el profesor esté cómodo no hay enseñanza de calidad.

Es necesario recordar esto porque, ahora que muchas personas están estudiando las oposiciones que le llevarán a ser profesor, es necesario recordar que la vocación va por delante de otros objetivos. Decimos esto porque ser funcionario de la Administración Pública es muy atractivo por tener un sueldo fijo y una plaza fija.

Aquí entra en juego la vocación, y es que tener vocación es esencial para el desarrollo de cualquier profesión pero sobre todo en la enseñanza. El motivo no es otro que conseguir que los estudiantes se diviertan aprendiendo, ya que tanto a las empresas como a los ciudadanos les interesa tener una sociedad joven con principios que sabe que estudiar es necesario para tener una vida de calidad.

Además, muchos de los opositores se apuntan a academias preparatorias de oposiciones que en la mayoría de ocasiones pagan los padres, y dado que está comprobado que el que estudia sin vocación tiene menos oportunidades de aprobar que alguien que disfruta estudiando, es necesario saber si existe vocación para no malgastar dinero que podría ser invertido en algo provechoso.

Estas academias destacan en gran medida por ayudar a los opositores con los temarios que se publican en el BOE, y por disponer de planes de enseñanza diseñados a medida para conseguir aprobar. También hay otras academias que ayudan con las diferentes acreditaciones lingüísticas que se necesitan. De hecho, en Valladolid tenemos un ejemplo de academia que ofrece estos servicios, en concreto, Preparadores Valladolid, una academia de oposiciones que ofrece cursos para preparar oposiciones para diferentes ramas de la administración, y que cuenta con profesores expertos que cubren todas las necesidades de los clientes.

Cómo saber si existe vocación de enseñar

En primer lugar, hay que sentir interés por la Enseñanza y tener curiosidad sobre las técnicas que se desarrollan en cada ciclo. El interés por la enseñanza no es tener plaza fija y muchas vacaciones, sino tener el interés y la perseverancia por conseguir que los estudiantes entiendan las lecciones.

Y es que hay que sentir la necesidad de conseguir que otra persona asimile un proceso, un concepto, mejore o incorpore una habilidad. Es decir, disfrutar o tener interés en ayudarla en su desarrollo personal y social. De otra manera estaremos encajados en un trabajo que no nos gusta, y además no enseñaremos adecuadamente.

Tener aptitudes para la comunicación, la capacidad de interacción o la creatividad es otra de las características que tiene que tener todo profesor. Saber expresarse de una manera en la que niños, adolescentes y adultos te entiendan, y tener resiliencia para no tomarte a lo personal los posibles comentarios es clave para que exista una enseñanza de calidad.

Esto último conecta con la capacidad de liderar. Liderar a un grupo, ante un alumno, a una familia, en el proceso educativo se es referente y guía de formas muy diferentes. Hoy en día esto es algo que cuesta entender a algunos padres ante situaciones como las agresiones a profesores o los malos tratos.

Lo que debemos de valorar es cómo ha avanzado la educación, de un sistema en el que el miedo era la manera de hacer entrar en razón a un niño, a la falta de herramientas de los profesores y a la falta de paciencia de los padres por educar a niños bajo el principio de respeto al profesor y a los adultos en general.

La paciencia y la observación también son necesarias para ayudar a otra persona a alcanzar objetivos en el tiempo. La observación es necesaria para detectar problemas en el proceso o detectar los problemas que puedan tener los alumnos a nivel individual. Y la paciencia ayudará a sufrir las diferentes situaciones que impiden que las lecciones avancen.

Aunque ya lo hemos sugerido anteriormente, vamos a hablar de la disciplina, ya que para adquirir una virtud hay que ser capaz de realizar un hábito, a menudo siguiendo un mismo método y por medio de la repetición. Los profesores enseñan a adquirir hábitos a sus alumnos, por lo tanto, deben ser capaces vivirlos y estar cómodos con estas dinámicas. El ejemplo en muchos casos es la mejor enseñanza.

Por último, hay que tener empatía y facilidad para comprender a las personas e identificar sus necesidades. Esto nos ayudará a entender los diferentes comportamientos de los estudiantes de las diferentes edades, lo que permitirá adaptar el trato o la enseñanza para sacar de cada estudiante lo mejor de si.