El Método POSE, ¿qué es y en qué consiste?

16 enero, 2019
El Método POSE, ¿qué es y en qué consiste?

La obesidad es uno de los principales problemas de nuestra sociedad en la actualidad, por ello, su prevención pasa por una buena información y un importante cambio de hábitos sociales y alimenticios. Sin embargo, ya se dan casos en los que la prevención ya no es posible, un paso que se da cuando el problema ya se ha convertido en una enfermedad grave, y no se ha conseguido bajar de peso con dietas y ejercicio. Es por este motivo por el cual, una de las opciones que debemos de contemplar seriamente es la de aplicar el Método POSE.

Pero, ¿qué es el Método POSE? Las siglas POSE están formadas por las iniciales de Primary Obsesity Surgery Endolumenal, y se trata de una técnica muy segura para tratar problemas de sobrepeso y obesidad que se realiza por vía oral, sin incisiones, por lo que es mínimamente invasiva, y su fin es conseguir una reducción del estómago.

Esta reducción, que se lleva a cabo con gran profesionalidad y experiencia en el Instituto Médico de Obesidad y Salud mediante una endoscopia, consiste en la realización de una serie de pliegues en el estómago los cuales sirven para modificar su tamaño y reducir su capacidad. Una tarea que se lleva a cabo de forma concreta en dos de sus zonas:

  • El fundus gástrico. Está situado en la zona superior,donde el estómago se une al esófago, y que es la parte responsable del estómago de proporcionar la sensación de saciedad, de tal forma que reduciéndolo conseguiremos que ingiriendo menor cantidad de alimentos se tenga una sensación total de llenado.
  • El antro. Esta parte se sitúa en la zona inferior del estómago, cerca del intestino y es la responsable del vaciado del estómago hacia el duodeno. Con este pliegue se consigue reducir y enlentecer su vaciado, por lo que mantendremos una mayor sensación de llenado y saciedad entre comidas.

El método POSE se realiza de manera habitual de forma ambulatoria, pasando una noche en observación y abandonando la clínica al día siguiente, si bien todo dependerá de la decisión del equipo médico y del caso concreto de cada paciente. También de forma habitual, la intervención suele durar entre 35-50 minutos y se realiza bajo anestesia general, pudiendo el paciente una vez transcurridas 24-48 horas, retomar sus actividades habituales con total normalidad, aunque todo dependerá, por supuesto, de cada evolución individual, si bien por lo general se trata de una recuperación rápida y poco molesta.

Una vez realizada la intervención el médico dará una serie de pautas a seguir al paciente con el fin de reeducar y modificar sus hábitos alimenticios y su estilo de vida. Además, y con la finalidad última de conseguir alcanzar un equilibrio entre una alimentación sana y saludable, también se le aconsejará la práctica regular de ejercicio físico. Tras ello, la pérdida de peso comienza a percibirse ya en las primeras semanas, con lo que como término medio se estima que el paciente puede llegar a perder entre un 32% y un 50% de su sobrepeso a los 6-9 meses de la intervención.

La gran ventaja de este tratamiento contra la obesidad, con respecto a otros es que al tratarse por vía oral no se realizan incisiones, por lo que no existe el riesgo asociado de una cirugía abierta, tan recurrente en otros tipos de tratamientos muy efectivos contra la obesidad, como son los que a continuación os detallamos:

  • Bypass gástrico. Es la operación más común. Consiste básicamente en una reducción de estómago y una desviación de los alimentos para que no pasen por todo el intestino con la finalidad de disminuir la absorción.
  • Gastrectomía vertical, más conocida como tubo o manga gástrica, en el que se modifica la capacidad del estómago, reduciéndolo hasta en un 80% de su tamaño.
  • Derivación biliopancreática con cruce duodenal. Mediante esta técnica se retira la mayor parte del estómago. Realizándose en escasas ocasiones por los importantes efectos secundarios que conlleva.

La importancia de la prevención

Cada vez estamos más concienciados con nuestra salud y esto supone que, como sociedad, hemos dado un paso adelante importante. Sin embargo, la realidad es que todavía nos queda camino por andar y uno de los escollos más importantes que debemos superar es el de la prevención. Una parte fundamental para poder desarrollarnos y que lo hagamos con una salud plena. Llevar hábitos de vida saludables y comer sano cada día es primordial, aunque no solo eso, también debemos de sumarle la práctica habitual de ejercicio físico. Solo de este modo podremos garantizar que hemos puesto todo de nuestra parte para envejecer de forma saludable.