Los nuevos Sherlock Holmes no fuman pipa

30 octubre, 2016
Los nuevos Sherlock Holmes no fuman pipa

–¿Qué estás mirando? –le pregunté a mi marido al verle examinar con suma atención una carta que acababa de recibir. Se sonrojó y me contestó que no era nada importante. Se levantó entonces del sofá y salió del salón precipitadamente. Últimamente, le notaba muy raro, distante conmigo e incluso con los niños. Nuestros encuentros íntimos se habían enrarecido y con ello sus muestras de afecto hacia mí. Esta extraña situación me apenaba y molestaba cada vez más. Llevábamos veinticinco años juntos y pensaba en lo peor: ¡Abel se había cansado de mí y debía de tener una amante! Decidí que no podía seguir viviendo con esta incertidumbre y contacté a Castellana Detectives, un despacho profesional de investigación privada orientado también a investigaciones corporativas, detección del fraude empresarial y mitigación de riesgos, del cual me habían hablado maravillas. Debo especificar que cuando me entrevisté con ellos por primera vez para exponerles mi caso y hablarles de mis preocupaciones, me sorprendió no verlos con lupa y fumando la pipa al más puro estilo de Sherlock Holmes. Los profesionales de la empresa parecían gente normal y corriente y muy preparada. En cuanto al despacho, éste era de lo más moderno y contaba con todas las nuevas y últimas tecnologías. Me sentí a gusto en ese lugar y serena con ellos. Me pareció ser una buena señal…

¿Cómo trabajan los nuevos detectives?

A día de hoy, un detective privado debe trabajar estableciendo un plan concreto para la resolución correcta del caso que el cliente le ha pedido que resolviera. Para ello, deberá decantarse por algunos de los recursos tecnológicos puestos a su disposición y que utilizará a lo largo de su investigación. Aunque, no sean exactamente los utilizados por el Inspector Gadget, algo sin embargo sí que tienen que ver con éstos. Los más utilizados son las cámaras fotográficas y de vídeo. Gracias al zoom incorporado en este tipo de recursos visuales, las misiones se han vuelto más fáciles al permitir al profesional seguir y vigilar a una persona en concreto para efectuar un reportaje sobre esta última que permita verificar el trabajo realizado. Así pues, con las fotos se puede ver el entorno en el que la persona seguida desarrolla sus actividades. En cuanto a las fotos de cerca para seguimientos como los de sospecha de infidelidad, éstas permiten ver todos los detalles que son muy importantes en estos casos. La captura de vídeo también puede ser de gran utilidad para el trabajo de un detective privado. Para algunas misiones, las grabadoras de voz o sonido, las cámaras controladas a control remoto pueden asimismo reforzar y facilitar el trabajo del investigador. En cuanto a las aptitudes requeridas para este tipo de trabajo, hay que saber que un buen detective privado debe ser una persona estratégica, lógica y discreta ya que debe pasar totalmente desapercibida. Además, todo el profesionalismo y la pulida técnica de un buen investigador no sólo debe estar presente durante el proceso de la realización de su misión sino también en la redacción y en la presentación de su informe final. Con lo cual, tiene que saber redactar, ser conciso y preciso. Como lo veis, estamos bastante lejos de la imagen del detective privado con lupa y fumando la pipa presente en nuestro imaginario colectivo debido al famoso Sherlock Holmes. Dicho esto, contratar los servicios profesionales del despacho Castellana Detectives, me permitió aclarar una situación que en realidad nada tenía que ver con la sospecha que yo había fomentado y elaborado en mi pequeño cerebro. ¡En absoluto! Pues, lo que aprendí tras recibir el informe detallado del detective privado, es que mi esposo acudía a una clínica tras haber sufrido problemas de próstata. Que no me lo dijera me hirió, pero también me hizo abrir los ojos y comprender que no debía darle tanta importancia a mi trabajo por mucho que me gustara y que era importante que a partir de ahora me preocupara más de las personas que me rodeaban. Él me necesitaba y yo a él más que nunca. Esa tarde, cuando llegué a casa no le dije nada y tan sólo lo abracé. Un tanto sorprendido pero contento, mi esposo me susurró al oído que tenía que decirme algo…