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La capacidad para resolver imprevistos marca la diferencia en la construcción.

Electricista de obra.

En la mayoría de las obras, los planes nunca salen como se tenían previstos. Da igual que sea una obra nueva o una reforma, siempre aparece algún problema inesperado al que hay que dar solución. La habilidad de la empresa constructora para resolver los contratiempos es lo que diferencia a los buenos profesionales.

Así nos lo cuentan nuestros amigos de B. M. Constructora, una experimentada empresa de construcción que trabaja tanto en Murcia como en Mallorca, y que afronta nuevas construcciones y reformas. Según nos dicen, la capacidad para resolver los problemas inesperados es lo que marca la diferencia.

Lo podemos ver en el programa de televisión «Los gemelos reforman dos veces», emitido en nuestro país por la cadena DKiss. Se trata de un reality show norteamericano en el que una familia que quiere comprarse una casa nueva se pone en contacto con los hermanos gemelos Drew y Jonathan Scoth. Drew es agente inmobiliario. De lo que se va a encargar es de vender la casa antigua de la familia. Con el dinero obtenido comprará una casa de segunda mano y aún le quedarán fondos para sufragar la reforma.

Jonathan es el constructor. Con un presupuesto limitado se encargará de reformar la casa de segunda mano elegida por la familia y transformarla en la casa de sus sueños. Todos los capítulos del programa siguen un mismo patrón. Cuando Jonathan está en mitad de la reforma, siempre aparece un imprevisto que trastoca los planes. Puede ser que algún elemento estructural de la casa esté en mal estado, que haya que cambiar la instalación de fontanería, que haya que reforzar el tejado, etc. Echando mano de su creatividad, Jonathan consigue resolver el problema sin encarecer demasiado el presupuesto.

Evidentemente, todos los capítulos del programa están guionizados, pero no se alejan tanto de la realidad. En las obras siempre aparecen imprevistos.

Los imprevistos más frecuentes en obra nueva.

Al hablar de imprevistos no se puede decir categóricamente “esto es lo que te puede pasar”. Como su propio nombre indica, “imprevisto”, el proyecto se puede atascar en el punto más inesperado. Sin embargo, tras consultar a varios profesionales del sector, hemos llegado a la conclusión de que estos son los imprevistos más frecuentes en estas obras.

  1. Retrasos en los plazos de ejecución. Es común que las obras se retrasen debido a problemas logísticos, climatológicos o de planificación. Que el contratista ofrezca un plazo de entrega realista, con un margen de tiempo holgado, es clave. Al mismo tiempo, será necesario hacer un seguimiento del progreso de la obra a fin de evitar posibles retrasos.
  2. Problemas con los permisos y licencias. Este es un problema que no depende de la empresa, sino de la administración local o de la pertinente. La ausencia de estas licencias pueden paralizar las obras. Para eso es importante trabajar con una constructora diestra en gestionar los trámites burocráticos
  3. Problemas en el suelo. Durante la excavación, pueden encontrarse condiciones del suelo no previstas, como contaminación o rocas duras. Realizar estudios exhaustivos antes de iniciar las obras y estar preparado para ajustar el diseño de los cimientos son recursos importantes para afrontar estos inconvenientes.
  4. Incrementos en el precio de los materiales. Un encarecimiento del precio de los materiales puede alterar el presupuesto original. Con frecuencia, las constructoras van adquiriendo ciertos materiales a medida que avanza la obra. Estos materiales pueden haberse encarecido en el mercado. Tener previsto un fondo para estas contingencias es importante para que la obra no se nos vaya de las manos.
  5. Condiciones Climatológicas adversas. El mal tiempo, como lluvias intensas o tormentas, puede interrumpir el progreso de la obra. En este caso, proteger los materiales y adaptar el trabajo a la meteorología del momento, hace que la obra no se retrase demasiado.
  6. Falta de coordinación entre contratistas. Una obra es un trabajo coordinado de varios profesionales: albañiles, fontaneros, electricistas, carpintería de aluminio, etc. La coordinación entre ellos es fundamental.
  7. Cambios en el proyecto por el cliente. Este es otro problema que por desgracia suele aparecer. A medida que la obra avanza, puede ser que el cliente solicite una serie de trabajos que no se habían previsto en un principio. O que no quede satisfecho con la evolución de la construcción y requiera una rectificación. Es importante que haya una comunicación intensa antes de iniciar la obra. Que se quede todo claro desde un principio. No hay que dar nada por sabido. Ni por parte del cliente, ni por parte de la constructora.
  8. Problemas de suministro de materiales. La falta de disponibilidad o el retraso en la entrega de materiales puede detener la obra. Aquí es importante que la empresa constructora trabaje con varios proveedores y que tenga previsto un plan B en caso de que esto suceda.

Los imprevistos más frecuentes en las reformas.

Con las obras de reforma sucede una cosa. Aunque se haya evaluado la vivienda antes, los operarios no conocen el estado real del inmueble hasta que se ponen a trabajar en él. Es probable que problemas que no se habían percibido en un principio, aparezcan a medida que avanzan las obras. Estos son algunos imprevistos frecuentes en las reformas:

  1. Estado de la estructura del edificio. Durante las reformas, puede descubrirse que la estructura del edificio no está en buen estado, o que no es segura. Realizar una inspección previa por parte de un arquitecto o de un ingeniero técnico puede evitarnos sorpresas desagradables.
  2. Humedad y filtraciones. Este es uno de los problemas frecuentes que suelen aparecer cuando removemos suelos y paredes. En ocasiones no se aprecian a simple vista, pero existen. Mejorar el sistema de drenaje y la impermeabilización de la vivienda, no solo nos va a ayudar a resolver el problema, sino que evitara que reaparezca.
  3. Instalaciones eléctricas antiguas o defectuosas. La instalación eléctrica de la vivienda puede ser que no cumpla las normas actuales, que no satisfaga nuestras necesidades o que esté dañada. Es importante, en este aspecto, que la empresa trabaje con un electricista cualificado que evalúe la situación.
  4. Sistemas de fontanería obsoletos. Este es otro imprevisto habitual, sobre todo en la reforma de viviendas antiguas. Revisar el sistema de cañerías y reparar posibles fugas o zonas deterioradas, no solo va a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la vivienda, sino que puede prevenir problemas futuros como humedades, filtraciones o daños estructurales.
  5. Existencia de plagas. Al remover elementos estructurales, se puede descubrir la presencia de plagas como termitas, que dañan la madera. Este es un problema al que debemos dar solución inmediatamente.
  6. Problemas de ventilación y aislamiento. Gran parte de las viviendas antiguas presentan problemas de eficiencia energética. No es por una mala construcción. Sencillamente, en el momento en que se construyeron no existían materiales tan aislantes como los que se usan en la actualidad. Esto es algo que especialmente se aprecia en los cerramientos, pero en ocasiones, también pueden aparecer en techados y paredes.
  7. Cumplimiento de las normativas vigentes. Es importante que todos los trabajos de reforma se adapten a las normas de construcción actuales. De lo contrario, ante una eventual inspección, nos pueden obligar a realizar nuevas obras después de haber invertido nuestro dinero. Por eso es importante que un arquitecto supervise el proyecto.
  8. Descubrimiento de materiales peligrosos. Al realizar reformas, se puede encontrar amianto, plomo en pinturas o moho, que representan un riesgo para la salud. En tal caso hay que detener las obras y contratar a personal especializado que retire los materiales siguiendo los protocolos de seguridad.

Cómo abordar los imprevistos.

El blog mexicano sobre construcción Sali nos ofrece una serie de consejos interesantes para los clientes sobre cómo abordar los imprevistos. Tips tales como reservar un fondo económico para sufragar posibles aumentos en la factura, no quedarnos meramente en el presupuesto inicial, o prever un posible encarecimiento de los materiales.

Respecto a la constructora, es importante contratar una empresa experimentada. Con profesionalidad y experiencia. De la que tengamos constancia que ha realizado obras similares a las que queremos hacer.

La empresa debe tener previstos los posibles contratiempos. Tener un plan B para solucionarlos. Esto lo podemos percibir tanto en el presupuesto que nos presenta como en las primeras entrevistas que tengamos con ellos.

A la hora de resolver estos imprevistos es fundamental el trabajo en equipo. Por ejemplo, si vamos a acometer una reforma, nos interesa trabajar con una empresa que realice reformas integrales, aunque nosotros solo modifiquemos una parte de la casa. Esto garantiza que si, por cualquier cuestión, necesitamos la intervención de un profesional cualificado como un electricista o un fontanero, ellos nos lo van a proporcionar.

Por último, es importante la creatividad a la hora de resolver los problemas. Es lo que dice el dicho popular de hacer de la necesidad virtud. A veces las ideas novedosas y atrevidas pueden resolver obstáculos que a priori parecen insalvables.

Nosotros, los clientes, debemos entender los imprevistos como algo natural. No ponernos nerviosos. Es algo que puede suceder. Si hemos contratado buenos profesionales, ellos sabrán resolverlos adecuadamente.

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