Cómo Reformar una Casa Rural

30 abril, 2017
Cómo Reformar una Casa Rural

Mi pareja y yo llevábamos bastante tiempo pensando en cambiar de aires y darle un giro a nuestras vidas. Sobre todo, con la llegada de nuestro primer hijo.

Queríamos una vida más tranquila y en contacto con la Naturaleza. Lo bueno es que ambos podíamos desarrollar nuestros trabajos simplemente contando con conexión a Internet.

Teníamos que hacer una serie de cambios y adaptarnos a una nueva realidad, pero nos daba la sensación de que el esfuerzo iba a valer la pena.

Pensamos en reformar una casa antigua y convertirla en una casa rural, así también podríamos ofrecer alojamiento a otras parejas. Pensábamos que no éramos los únicos que encuentran la vida en la ciudad poco adecuada para una familia y más, con los precios desorbitados de los alquileres en las ciudades grandes.

De hecho, el número de personas que trabajan por su cuenta como FreeLancer no hace más que aumentar, más de un 20% y se espera que esta cifra se duplique en los próximos 20 años. Esta forma de trabajar, entre otras cosas, ofrece una mayor libertad de movimiento y hace que rehabilitar pueblos abandonados se convierta en una alternativa de vida muy interesante.

Por precio del alquiler de un peso pequeño en el centro de una gran ciudad teníamos suficiente como para invertir en nuestra idea.

Como no teníamos muchas nociones de arquitectura y queríamos hacerlo por nosotros mismos, tomamos un par de cursos online para ir empezando.

Cosas a tener en Cuenta al Elegir una Casa para Reformarla

Gracias a prepararnos teníamos algunas cosas claras antes de elegir la que sería nuestra futura casa rural. Era importante que estuviera en un buen estado de conservación, y es que, si no, al final, lo barato podía salirnos caro.

La zona elegida fue algún pueblo de los Pirineos, así que nos lanzamos a la carretera y a la búsqueda de la casa que reuniera las características que necesitábamos.

Después de ver un buen número de ellas nos decidimos por una cuyo estado de conservación era muy bueno, y que había sido construida con las técnicas tradicionales de construcción de la zona, adaptada al clima y características geográficas.

Lo primero que hicimos fue tomar las medidas y valorar si contábamos con agua y electricidad. El hecho de no tener agua dificultó un poco más las cosas, aunque al final se nos ocurrió apañarnos con un pozo cercano.

En cuanto al saneamiento fue más complicado, ya que alno contar con red de saneamiento tuvimos que recurrir a hacer una fosa séptica.

Esto nos costó un poco más de trabajo, pero nos sentíamos satisfechos con nuestro esfuerzo y al ver que la reforma iba dándole forma a aquella casa abandonada.

En cuanto al tema de la energía, mi novio era un apasionado de las energías renovables y se las ingenió para desarrollar unos sistemas muy efectivos de conseguir energía. Instaló unos paneles solares y un generador eólico, de ese modo conseguimos una vivienda autosuficiente que era algo con lo que soñaba desde hace tiempo.

La verdad es que pensar en que se acabaron las facturas de la luz es un enorme alivio. A medida que avanzaba nuestro trabajo, me daba cuenta de lo mucho que se simplificaban las cosas si lo comparaba con la vida en la gran ciudad.

Lo único para lo que recurrimos a ayuda profesional fue para reformar la cubierta, y es que al ser una de las partes fundamentales de la casa no queríamos arriesgarlo a hacerlo mal.

Para ello, contamos con Cubiertas Estevez, especialistas en construcción y reforma de tejado en mal estado que mi novio conocía de un trabajo que le hicieron en Madrid a unos amigos.

Con su ayuda no tardamos en tener la casa lista y empezar a hacer vida en ella. No solo ganamos en calidad de vida, simplificamos muchas cosas, y además encontramos una nueva vía de negocio además de nuestros trabajos con el servicio como alojamiento rural.