España sigue siendo el primer productor de energía fotovoltaica

25 abril, 2017
España sigue siendo el primer productor de energía fotovoltaica

La energía fotovoltaica es aquel tipo de energía que aprovecha la radiación procedente del sol y la transforma en energía eléctrica en los llamados paneles fotovoltaicos. Esto es lo que se conoce hoy como energía renovable.

Los graves problemas medioambientales, derivados de la polución, del derroche energético y del consumo exagerado de recursos, está obligando a tomar serias medidas al respecto, y una de ellas sería la adopción de sistemas de energía alternativos y totalmente renovables. Alemania es a día de hoy el país más sostenible de Europa y espera serlo al 100% para el año 2050.

A pesar de que es el sistema de producción eléctrica más seguro, económico y ecológico que existe, el gobierno español no deja de poner trabas, y ajeno a las advertencias de la Unión Europea, ha limitado la producción anual de energía fotovoltaica. Esta decisión, irracional, interesada y totalmente incomprensible, no deja de sorprender, ya que España es el primer del mundo en cuanto a potencia fotovoltaica, y el reciente Real Decreto, supondría la pérdida de esta posición privilegiada.

A este respecto existen dos Reales Decretos, el RD 661/2007, que regula la energía eléctrica en régimen especial y el RD 1578/2008, concerniente a la retribución de esta actividad.

El caso es que por el momento España es el primer productor de energía fotovoltaica, y cada vez son más las viviendas que están adoptando esta tecnología limpia y verde. Así nos lo comentan en García Guirado,  una empresa familiar fundada en 1974, especializada en instalaciones y mantenimiento de electricidad, biomasa, gas, climatización, energía solar, calefacción por aerotermia, suelo radiante refrescante Daikin y tratamientos de agua, siendo referencia en su sector por la calidad y el buen servicio que ofrece, que le ha hecho ganar varios premios a la mayor cifra de ventas.

Energía fotovoltaica, evolución y aplicaciones

Originariamente, esta energía producto de la transformación de la radiación solar en electricidad,  nace para suministrar energía eléctrica a los vehículos espaciales, pero con el tiempo ha desarrollado infinidad de aplicaciones.

Uno de los principales usos se dio en espacios a los que no llegaba la corriente eléctrica. El faro de la isla Ogami en Japón fue el primero del mundo en aprovechar la energía solar para autoabastecerse, lo que constituyó también la primera evidencia de las enormes posibilidades de esta tecnología.

Poco a poco, la técnica fue evolucionando, pero debido a su elevado precio, no llegó a generalizarse su uso hasta la bajada de precios que empezó en los 60, aunque no fue hasta la década de los 70 cuando se empieza a notar una verdadera mejora del precio.

Hoy, estos paneles se pueden encontrar en el mercado a un módico precio, no así el resto de elementos necesarios para la instalación, que son bastante más caros que los primeros.

En el sector de las telecomunicaciones, la energía fotovoltaica está ganando terreno entre las centrales de telefonía, radio y televisión. En zonas donde la red eléctrica no llega o lo hace con dificultad, esta técnica permite recibir y retransmitir la señal a toda la población.

Esta energía también es aprovechada para abastecer, por ejemplo, postes de teléfono de emergencia (SOS) en carreteras, vías ferroviarias, estaciones meteorológicas, industria aeronáutica o para control de datos ambientales o de calidad de agua.

En los lugares donde no es posible el acceso a la red eléctrica o a las pilas debido a su elevado coste, también se emplean en parquímetros, señales de tráfico, teléfonos de emergencia…

En las zonas rurales, donde se consume menos electricidad y la red eléctrica llega con dificultad, el uso de paneles solares se presenta como la alternativa más eficaz y económica.

Un ejemplo del crecimiento imparable de la energía solar fotovoltaica lo tenemos en la cantidad de paneles solares que se están instalando en los países en vías de desarrollo. En estos países, muchos pueblos se encuentran aislados y la red eléctrica no llega. El uso de la energía fotovoltaica es la alternativa más viable para suministrar electricidad en las viviendas, centros de salud y hospitales.

Las ventajas de la energía solar son innegables, entonces, ¿Por qué en nuestro país se empeñan en limitar su uso?